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EL CODIGO ESTANDAR IMEI BASE DEL HURTO DE CELULARES

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La sigla IMEI, del  ingles International Mobile Equipment Identity, y en español Identidad Internacional de Equipo Móvil, acorde a la definición que se consulta en los referentes bibliográficos,  es un código estándar pre-grabado desarrollado por el European Telecomunications Standards Institute (ETSI) único en los dispositivos móviles GSM.

Este código identifica los dispositivos terminales móviles unívocamente a nivel mundial, además del serial de barras del fabricante.  Gracias a la interconexión entre centrales, bandas o frecuencias en la que opera y los aparatos terminales móviles con que interactúa (teléfonos portátiles,  tablets, módems para PC y teléfonos de la red fija tradicional), permite la comunicación, transferencia de información y trazabilidad entre emisores y receptores.

En su operación, el dispositivo móvil establece comunicación con una estación base, y a medida que se traslada, los sistemas computacionales que administran la red van cambiando la llamada a la siguiente estación base, en forma transparente para el portador.

Es por eso, que se dice que las estaciones base forman una red de celdas, cual panal de abeja, sirviendo cada estación principal y secundaria a los equipos móviles que se encuentran en su celda, identificando su trayectoria y interoperabilidad.

Esto quiere decir, entre otras cosas, que los operadores no sólo conocen, quién y desde dónde se hace la llamada (SIM) si no también desde qué terminal telefónico convencional o de nueva tecnología se hizo, incluyendo  su codificación, contenido y datos asociados.

Las instituciones, y  entidades concesionarias, operadoras, reguladoras y administradoras de bases generales y de portabilidad  pueden usar el IMEI para verificar el estado de los dispositivos mediante una base de datos denominada genéricamente como EIR (Equipment Identity Register), que incluye la denominadas listas  blanca,  gris y  negra,  conocidas en Colombia como base de datos positiva y negativa.

La lista blanca  o positiva, identifica a los equipos que están autorizados para recibir y realizar llamadas. Esta lista debe siempre existir en el EIR, aun cuando sea la única, siendo las otras dos opcionales.

La lista gris identifica a los equipos que pueden hacer y recibir llamadas, pero que pueden ser monitoreados para descubrir la identidad del usuario utilizando la información almacenada en el chip SIM.

La lista negra o Negativa, identifica a los equipos a los que se les impide conectarse a la red. Contiene la identificación de los equipos robados, extraviados o utilizados de forma ilegal y también la de aquellos equipos que no pueden acceder al sistema porque podrían producir graves problemas técnicos a la red.

La estructura del código de IMEI, similar a la mundialmente utilizada en los números de motores de vehículos, presenta un diseño basado en campos siguiendo una secuencia. En la página de Wikipedia se consigna el siguiente ejemplo: 358987010052195

La primera parte (358987) se denomina Tipe Allocation Code (TAC), en donde los primeros dos dígitos indican el RBI, la organización que regula el teléfono vendido, en este caso 35 que corresponde a BABT

La segunda parte (01) es el Final Assembly Cade (FAC) e indica el fabricante del equipo.

La tercera parte (005219) es el número de serie del teléfono (SNR).

El último dígito (5), es el  dígito verificardor, usado para verificar que el IMEI es correcto (SPARE).

El IMEI, materializado mediante una plaqueta en la parte posterior de los equipo y visible en la pantalla del dispositivo al marcar *#06#,  en una secuencia generalmente  de 15 cifras (en algunos dispositivos 14, se omite el último dígito SPARE y en los de última generación de 17), constituye la huella dactilar de las terminales móviles,  siendo objeto de registro en los manifiestos de importación y comercialización a nivel mundial.

En Colombia, con base en el secuencial IMEI, el Decreto 1630 de 2011,  obliga a crear una base de datos negativa centralizada en la que se incluirán los terminales reportados como robados y extraviados de cada operador. En esta norma se consigna el número IMEI del aparato como la “cédula” de identificación que tiene cada equipo y se ratifica el criterio de unanimidad para cada terminal. Por contera, se crea igualmente la base de datos positiva, con los registros que legal y oficialmente demuestren su procedencia, dejando a los que no lo corroboren en la base de datos negativa, al no haber termino medio en teoría.

Según el Decreto, las personas autorizadas para la venta al público de terminales móviles deberán cumplir con los requisitos previstos en la Ley 232 de 1995, relacionada con el certificado de homologación de acuerdo a lo que establezca la Comisión de Regulación de Comunicaciones CRC.

La medida que debería entrar a operar en Agosto de 2012, ante la descoordinación, conveniencia e ineficiencia en la consolidación de las bases de datos se pospone de común acuerdo, a una nueva fecha sin definir,  entre el Ministerio de las Tecnologías, la Comisión de Regulación de Comunicaciones,  los operadores Comcel, Movistar, Avantel y Tigo y la compañía española Informática el Corte Inglés, administradora de la base de portabilidad, dejando una estela de dudas, fricciones e inclusive demandas, en razón a la poca claridad que existe sobre la información en cifras de la industria.

A fecha de hoy, el contenido del Decreto 1630 de 2011 que establece que la venta de terminales móviles nuevos y usados en el país solo la podrán adelantar las personas autorizadas entre ellas los proveedores de redes y servicios; cualquier persona que los proveedores de redes y servicios autoricen y las que el Ministerio TIC igualmente autorice, ha sido acuciosamente desarrollado.

Por el contrario, la parte relacionada  con los procedimientos y trámites para la depuración de los tenedores de los dispositivos y equipos que ya se han comercializado no avanza, tanto así que hoy la DIAN no dispone, de un registro de la importación de celulares, modem y terminales legales identificados por IMEI, siendo su obligación.

Por el lado de las empresas operadoras la diligencia e información actualizada es aun menos probable, ya que si bien hasta el tercer trimestre de 2010 todas estaban obligadas a reportar sus movimientos financieros, comerciales, técnicos y demás cifras, al SIUST (Sistema de Información Unificado del Sector de la Telecomunicaciones), hoy no tienen la obligación de hacerlo, y frente a la necesidad de disponer de sus bases de datos en asocio con los demás operadores, sugieren que ello “no es fácil y que tiene un costos alto”, aun así ratifican su compromiso de “pagar ese precio para garantizar a los colombianos que no los van a robar o matar por un celular”, riesgos que se pudo minimizar desde un principio.

La poca claridad del proceso de importación, adjudicación, rotación y reposición de equipos e inclusive trasfondo de la medida de control de terminales móviles desde el número IMEI, se enrarece mas con las declaraciones del Presidente de Comcel, Juan Carlos Archila, al Diario el Tiempo el 29 de marzo pasado, cuando argumenta  que “si la red de cualquier operador no identifica que un Imei (Numero único de identificación de todo celular en el mundo) corresponde  a la tarjeta SIM y a la cédula del usuario, en tres días quedara inactiva esa línea”.

Y aún mas cuando afirma el mismo Dr Archila,  que la medida ”va en contravía de la tecnología GSM (de Tarjetas SIM), pues ahora vamos a tener que desactivar a los usuarios que cambien su SIM a otro celular, que es algo que pasa comúnmente, cuando alguien se queda sin batería o requiere usar otro móvil”.

Algo que preocupa más y deja mucho que pensar, es la vulnerabilidad de los números IMEI y que encaja en hechos delictuosos.   Asevera el  Presidente de Comcel en la citada publicación, que  la dinámica de recambio de teléfonos es alta y su control complicado e inclusive “nosotros hemos encontrado seis mil teléfonos con un mismo Imei”, en clara alusión a eventos de gemeleo, sub facturación y comercio mafioso en que puede haber incurrido el sector de la telecomunicaciones.

Otro elemento que demuestra lo propenso de los Operadores a la manipulación de la información, los datos y las cifras alrededor de la industria móvil colombiana e ineficacia de la regulacion colombiana, es la demanda e investigación solicitada por la operadora Movistar tras el salto abrupto de portaciones de usuarios prepago a Comcel.

La portabilidad numérica, medida que empezó a funcionar desde julio pasado y que busca que las personas puedan cambiarse a la empresa celular que mejor servicio y tarifas les ofrezca, usando el mismo número de teléfono que tienen en su operador, fue epicentro de esta dura acusación entre empresas móviles.

Por un lado, Movistar denunció a Comcel ante el Ministerio de las TIC, la Comisión de Regulación de las Comunicaciones (CRC) y la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC), por un presunto caso de competencia desleal, ante un incremento sospechoso de números portados desde su sistema al de Comcel en los últimos meses,  tras el aumento de las portaciones de sus usuarios prepago a Comcel. En noviembre se registraron 4.500, mientras que en diciembre la cifra se elevó a 15.666, números que mayoritariamente nunca había sido objeto de uso.

Finalmente la congruencia y publicidad que del sector dispone el Ministerio de las Tecnologías y la Superintendencia de Industria y Comercia, deja mucho sinsabor, en cuanto a razonabilidad en los datos.  Las cifras a corte 31 de diciembre de 2011, del número de abonados móviles habilitados en el país difieren en más de 4.5 millones de líneas. Para la SIC el numero es de 50´826.469 abonados en telefonía móvil (líneas activas), según informes debidamente auditados y para el MinTic en su informe trimestral es de 46’200.421 suscriptores.

Menos confiable, es la cifra resultante al calcular el valor bruto promedio del minuto en el cuarto trimestre del 2011, con base en el informe publicado por el MinTic, que para un total de 51.584´498.592 minutos totales cursados y una facturación de Un billón 586.848´281.615 pesos, produce un promedio de $ 30 pesos el minuto, dejando en entredicho la cifra que por contraprestacion (5%) recibe el estado colombiano.

Al reconocimiento que recibió el ministro, Diego Molano, premio mundial por promover el uso social de la tecnología de la  GSMA, en ceremonia realizada en el marco del Congreso Mundial Móvil el 28 de febrero en Barcelona (España), que se supone es por los ‘Logros sobresalientes’ de un ‘Gobierno de Liderazgo’, y en reconocimiento a la gestión y estrategias establecidas por una regulación de telecomunicaciones sólido, basada en principios claros que incentivan la inversión privada y la sana competencia en los últimos doce meses, hay que agregarle que la GSMA, denominador del premio,  representa los intereses de los Operadores de Comunicaciones Móviles de todo el mundo, eventuales gemeleadores de los IMEI de los celulares que ponen en entredicho las cifras de la industria nacional.

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