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C. SLIM TERCERA PARTE: MEXICO TERRITORIO SLIM

por adecintel el 28/04/2010 21:09, en ARTICULOS Y ESTUDIOS

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TERCERA (3) ENTREGA DE SEIS (6):

MEXICO TERRITORIO SLIM

El momento histórico, salto cualitativo y consolidación en México del modelo de acumulación de riqueza de Carlos Slim, se sucede a la par con la implementación de una serie de medidas gubernamentales del presidente Carlos Salinas, relacionadas con drásticos cambios económicos entre los que sobresalen la firma de un tratado de libre comercio con los Estados Unidos de América, la modernización industrial, la apertura comercial mexicana, el salto tecnológico, la privatización masiva de empresas estatales incluida la banca, y la implementación de los proyectos del Programa Nacional de Solidaridad de combate a la pobreza.

El plan de desarrollo del sexenio Salinas, incluyó la privatización de Teléfonos de México en diciembre de 1990. Slim y sus socios extranjeros hicieron una oferta pública y Telmex pasó de monopolio estatal a monopolio privado, pues su marco legal le permitió fijar tarifas unilateralmente por un período de gracia de seis años antes de abrirse el sector de telecomunicaciones a la competencia. Al acelerarse la apertura comercial, que culmina con la firma del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos de Norteamérica, se utilizó el tipo de cambio como ancla de los precios y se endureció la política salarial, medidas favorables al plan de inversión y ensanche de servicios requeridos por la estatal de telecomunicaciones, ya bajo la administración privada.

Teléfonos de México nació en 1947 cuando el entonces presidente mexicano Miguel Alemán Valdés fusionó a las empresas Ericsson en México y a la International Telephone and Telegraph Company, formando una empresa estatal, única proveedora de servicios de telefonía en el país. Después del Terremoto de 1985, la central de la empresa estatal colapsó, debido a que la infraestructura telefónica estaba concentrada en el Distrito Federal dejando aislada a la ciudad y al país al no disponer durante un tiempo del servicio de larga distancia nacional e internacional. Restablecidos los servicios en los primeros meses del año siguiente, y subsiguientes después del terremoto, todas las cabinas, casetas y red de teléfonos públicos del Distrito Federal se hicieron gratuitas en apoyo a la población para la comunicación después del desastre.

En 1989, Telmex era una empresa con varias décadas funcionando y con solo 16 años de administración directa de funcionarios públicos, en cabeza de un director designado por el Presidente de la República. El servicio prestado por la empresa era motivo de frecuentes disputas como se reflejaba en el cúmulo de demandas que la empresa enfrentaba en la Procuraduría Mexicana de la Defensa del Consumidor, las solicitudes represadas de instalación del servicio, así como por los tiempos de espera, en ocasiones de más de 10 meses, para obtener una línea. En los primeros años de la administración Salinas de cada 10 hogares 8 no tenían teléfono y las solicitudes pendientes alcanzaba el millón. La gestión pública de Teléfonos de México, además de estar plagada de dudas y sospechas acerca de la transparencia en el manejo de los recursos públicos, en vísperas de su venta presentaba evidentes signos de rezago técnico y humano.

El 9 de diciembre 1990 el Grupo Carso adquirió Telmex, junto con France Télécom Financière Internationale, una subsidiaria de France Télécom de Francia y la firma norteamericana SBC Southwestern Bell Telecomunicaciones, entre otros pequeños inversionistas, en una negociación rodeada de fuertes rumores de manejos de información privilegiada. La venta fue hecha a través de una subasta pública, con una valoración estimada inicialmente en 2.000 millones de dólares por tan solo el 20% del capital accionario que a su vez permitía la dirección y administración empresarial ya que el resto de las acciones permanecían en la Bolsa Mexicana de Valores. De este segundo paquete de acciones el grupo Carso como inversionista en bolsa logró sumar 33%, para un total del 53% del total accionario de Telmex.

El apalancamiento financiero para lo operación procedió de su músculo como agente, Inbursa, su casa de bolsa, su pequeño banco para clientes exclusivos y la sociedad holding, Grupo Carso, además del hecho que la oferta podía ser pagada a plazos con dinero proveniente de las ganancias de la telefónica en manos de sus nuevos dueños.

Los términos de venta en los pliegos evitaban los sinsabores de la competencia, ya que a diferencia de países como Brasil y Estados Unidos que dividieron el monopolio del Estado en diversas empresas que competirían entre sí, México vendió su monopolio en bloque, prohibiendo toda competencia durante seis años.

Uno de los requerimientos determinantes en las condiciones de la subasta era que la propiedad mayoritaria quedara en manos mexicanas, y es por eso que, de los grupos con control accionario mexicano, la mayor fue la que encabezaba el Grupo Carso, cuyo socio mayoritario era la familia Slim.

Como otro ejemplo de su espíritu nacionalista, Slim cuenta que unas semanas antes de cerrar su oferta en la subasta de Telmex se reunió con sus hijos Carlos, Marco Antonio, Patrick, Soumaya, Vanesa y Johanna, para sellar el compromiso de que, en caso de ganar, Telmex quedaría en manos de la familia Slim Domit —apellidos de los hijos de Carlos y Soumaya— cuando menos durante dos generaciones.

Después de la privatización de Telmex algunas personas comentaron que la negociación estuvo por debajo del precio o valoración comercial. El valor de la empresa era de aproximadamente 8 mil 500 millones de dólares y Slim e inversionistas ofrecieron 1,757.6 millones de dólares debido a que únicamente se hacían en la negociación al menor porcentaje subastado.

Esta operación fue pública, documentada y subastada, siendo el grupo de inversionistas encabezados por Carlos Slim el que más dinero ofreció por la adquisición de las acciones AA de control de Telmex. Compitieron adicionalmente tres importantes grupos mexicanos y más de 12 grupos extranjeros interesados en Telmex, con un ofrecimiento menor por el paquete accionario. Como finalistas quedaron el grupo Acciones y Valores que presentó una oferta conjunta con Controladora Mextel, Accitel de México, Telefónica de México y GTE Mexican Telephone Inc., y otro grupo encabezado por la empresa Gentor. La propuesta del consorcio de Carso era la más alta, al ofrecer 80 centavos de dólar por acción, mientras que los restantes llegaron a 78 y 63 centavos, respectivamente.

El que la dirección de Telmex posiblemente haya sido adquirida a una fracción de su valor, 1,757.6 millones de dólares por algo que se dice, valía alrededor de 8,500 millones de dolares, dejó un sinsabor en las empresas participantes y particularmente en los estudiosos de la actividad mercantil y contratactual. Sin embargo, nunca se instauró una solicitud formal de investigación y estas valoraciones quedaron sin justificar por el grupo estructurador de la oferta, y obviamente los oferentes, máxime si los rumores de manejo de información privilegiada nunca fueron probados.

En principio las restricciones a la competencia adquiridas con la subasta ya se acabaron, pero es un hecho que hoy las empresas de comunicación de Slim en México mantienen un monopolio que no tiene contraparte en otros países, ya que durante los seis años de veda competitiva, consolidó una red de telefonía fija, móvil y de datos inexpugnable. A Telmex adicionalmente se le permitió ofrecer los tres servicios: llamadas locales, de larga distancia e inalámbricas, en todo el país y sólo tres años después de la privatización se creo un ente regulador para el mercado de la telefonía.

Al finiquitar la venta y aun contagiado por la fiebre neoliberal de despojarse de activos presuntamente inviables, el gobierno de Carlos Salinas de Gortari asumió uno de los mayores escándalos de su gobierno. A su regreso a México brevemente en el segundo semestre del año 2000 para presentar su libro de memorias, no menciona ni una sola vez a Carlos Slim.

Con motivo de esta privatización se inició la modernización y ensanche de la prestación del servicio de la telefonía en México. En los siguientes años el número de poblaciones rurales atendidas pasó de 6.350 a 21.263; La red de cabinas y telecentros de servicio teléfonos públicos con costo llegaron a más de 200,000 en todo el país y se inició la instalación de una red de fibra óptica que ahora cubre las ciudades más importantes del país.


Aunque se le ha reconocido a Slim su talento y tacto empresarial, otros lo han criticado por tener un entramado monopolístico telefónico. La presencia desde 1996 de las compañías telefónicas más grandes del mundo (AT&T, MCI, Telefónica, Vodafone, etc.), ha sido irrelevante y los límites impuestos a la competencia al momento de la venta de Telmex en 1990, mas los seis años de gracia concedidos a la concesión para que dicha empresa pudiese modernizar su tecnología, con la inversión de mas de 30.000 millones de dólares en su red en los últimos 17 años, la constituyó en una empresa muy sólida, tanto en los servicios de telefonía fija, acceso a internet y especialmente telefonía móvil.

Al respecto, Telmex no tenía inversiones en este negocio, y decidió entrar al mercado con la empresa Telcel que estaba en un lejano segundo lugar en el mercado nacional con 1.000.000 de suscriptores, a diferencia de Iusacell que contaba con 3.000.000. Telcel es una marca propiedad de Radiomovil DIPSA mexicana, con presencia hoy en día en todo México y es subsidiaria de la empresa mexicana América Móvil, una filial de Carso Holding Telecom.

La composición del mercado de los móviles cambió en 1995 cuando México sufrió una de sus peores crisis económicas, ya que Iusacell continúo enfocada en clientes de alto nivel (ejecutivos y empresas) con planes de renta mensual de alto costo, o los denominados planes pospago, y a contrario sensu Telcel, decidió enfocarse al sector de medianos y bajos ingreso de la población mexicana, estructurando planes masivos de bajo costo pospago, impulsando los primeros planes de prepago y dinamizando el caudal de reventa de minutos a través de las redes de telecentros bajo la figura de comercialización al público de minutos a móviles, a fijos y de larga distancia nacional e internacional. Con esta estrategia, acaparó rápidamente un mayor número de clientes para convertirse en el líder de telefonía celular en el mercado mexicano.

Aunque vale la pena recalcar que Telcel no fue el primero en el mercado mexicano, pues lo fue Iusacell, con el tiempo Telcel se ha convertido en el líder de telefonía celular en México y ha nivel mundial, en gran medida gracias al denominado “Plan Amigo” el cual fue el primero en el mundo en implementar el uso del celular con tarjetas prepagadas. El gran logro e innovación mundial, de estilo prepago por mínima cuantías, dirigido a los estratos medios y bajos de la población, continuó su ritmo de posicionamiento y crecimiento con la introducción de modernos y variados sistemas virtuales de recarga.

Telmex, quien transfiere sus acciones a Carso Global Telecom en 1996, posee y opera el mayor sistema de telecomunicaciones en México con 18.6 millones de líneas. Actualmente, es líder en la provisión de los servicios local y de larga distancia. Asimismo provee otros servicios de telecomunicaciones y relacionados tales como el servicio de directorios telefónicos, transmisión de datos, acceso al servicio de Internet de banda ancha, y radiolocalización e interconexión a operadores de larga dista. A 2006 Telmex tenía el 90% de los suscriptores de la telefonía fija de México. Su composición accionaria lo encabeza Carso Global Telecom con el 24%, AT&T ex-SBC Communications Inc con el 8%, Brandes Investment Partners, L.P con el 7.6%, Capital Research & Management Inc. con el 7.6%, y Janus Capital Corp con el 7.3%, entre otros.

Por el lado de la telefonía Móvil, actualmente Telcel es un sistema con infraestructura propia que opera en todo México. Telcel contaba en 1990 con 35 mil usuarios o líneas celulares; en 1992 se tenían 146 mil usuarios; en 1994, 306 mil usuarios; en 1997 cerró el año con un millón cien mil clientes; para 1998 se alcanzaron dos millones 110 mil usuarios; y hasta diciembre de 1999 se contabilizaron con 5 millones 200 mil clientes. El crecimiento ha sido explosivo llevando a cerrar el año 2000 con 10 millones 500 mil; y el 2001 con 16 millones 900 mil. Para el año 2002 Telcel lanzó la red GSM en México, marcando la pauta hacia lo que serán los servicios de tercera generación a nivel mundial. Al día de hoy, año 2010, Telcel tendría a su haber un poco más de 58 millones de usuarios y mantiene concesiones para operar en las nueve regiones de México, cubriendo más de 200 mil poblaciones del país, a través de sus redes en las tecnologías 3G/UMTS en 850 MHz y GSM en 1900 MHz.
Como resultados de la Portabilidad, Telcel, ha obtenido una ganancia neta de clientes, según los último reportes que publica el órgano regulador mexicano Cofetel y el regulador ABD (Que administra las bases de datos de la Portabilidad), el cual indica que: Ha recibido +596,231 Nuevos Clientes, Ha Donado -340,952 Clientes a otras compañías; Los cuales han decidido cambiar al segundo operador de telefonía móvil Movistar, a Iusacell, o a Unefon, por lo cual tiene una diferencia positiva de + 255,279 clientes.

En el caso de acceso a Internet, Telmex comenzó a ser proveedor de Internet ISP a través de la marca Uninet. Un año después, cambió el nombre a "Internet Directo Personal de Telmex". En 1996 Telmex compró de IBM y Sears, el proveedor de internet Prodigy Communications con lo que trajo la marca a México, Prodigy Internet de Telmex. En el 2001 Telmex decidió vender los suscriptores de Prodigy Communications en los Estados Unidos a su socio SBC Communications con lo que se convirtió en SBC Prodigy y posteriormente SBC Yahoo!. Aún es dueño de Prodigy en México. Para el 2004 Prodigy contaba con más del 70% de acceso a internet vía telefónica y el 40% en DSL en México.

Las compañías que a la fecha ofrecen el servicio de internet banda ancha en México son Telmex que cuenta con 6.8 millones clientes en Prodigy Infinitum, Cablevisión, AT&T, Axtel, Maxcom y EGO, para un total cercano a los 24 millones de suscriptores.

Las cifras y proyecciones anteriores, evidencian que, Slim se hace cada vez más rico gracias a su relación con el modelo de suministro de bienes y servicios implementado al grueso de la población mexicana y mundial, además de su cercanía con el o los gobiernos de turno.

Durante el gobierno de Carlos Salinas su fortuna creció 130%, en la administración de Ernesto Zedillo, 192%, y con la de Vicente Fox 353%. “Lo esencial no es si es de izquierda, de centro, de derecha o de tres cuartos, sino que entienda el mundo… no pertenezco a ningún partido político. Yo doy dinero a cualquier candidato que me lo pide porque apoyo incondicionalmente el proceso democrático", es otra de sus apuntes sobre su proceder humano.

Una certeza innegable, a estas alturas en el mundo empresarial mexicano es que Telmex se comporta en forma monopolística, aprovechándose de todas las ventajas que tiene, haciendo todo lo que puede para mantener sus ventajas en el mercado a pesar de que el monopolio legal ha terminado, siendo uno de sus ingresos mas más lucrativos la sobretasa que cobra por el paso de llamadas del exterior, el flujo de llamadas On net y por el cargo de llamadas prepago.

En la Operación Telmex, México 1990, el sistema colocó las reglas de juego. Las condiciones de la venta de Telmex por el Estado mexicano personifica el significado profundo de las políticas de estado de tipo coyuntural y la racionalidad de los tecnócratas para trasladar el patrimonio de todos a otras grandes empresas, bancos, o empresarios privados, bajo la finalidad gubernamental de obtener recursos para poner en marcha programas sociales, atender la deuda externa, soliviar la carga burocrática o continuar el desarrollo y la transformación económica de las naciones.

También propició la encriptación de un poderoso grupo empresarial que evidentemente era mucho más eficiente que el estatal y que por su posición privilegiada, promovió la expansión y modernización de los servicios de manera notable, llegando al nivel de competir con éxito en el brutal mundo del TLCAN y de la globalización.

Esto último, tiene hoy en día múltiples efectos fiscales, económicos y especialmente sociales, toda vez que la existencia de un grupo económico de interés y de presión descomunalmente tan fuerte, difícilmente puede ya ser objeto real de control Estatal, quien supuestamente representa el interés general y a los más débil. “El problema no es la gran fortuna privada de Slim sino el entorno de donde surgen, la forma como opera y las consecuencias que conlleva”.

AVANCE CUARTA ENTREGA.

LA RIQUEZA ¿SE PRODUCE A SE ENCUENTRA?

…. El monopolio Telmex, en sociedad con SBC y France Telecom, inicia una nueva etapa en el desarrollo empresarial mundial, para el sector estratégico de las comunicaciones y el acceso a la Internet. El desarrollo de una plataforma tecnológica a escala mundial que ha permitido la compra en cadena de empresas similares o la participación en el montaje de la telefonía móvil celular, conexión a Internet, transferencia de datos, Televisión y demás valores agregados a las tecnologías de información y comunicaciones, induce al cambio de los paradigmas de la economía global y los métodos de regulación comercial.

En México, Con más de tres años a la espera de que las autoridades de la Secretaria de Comunicaciones y Transporte, autoricen el cambio de su título de concesión para permitirle la entrada al mercado de triple play, el magnate Carlos Slim inició este 2010 con una contraofensiva empresarial interna que puede desembocar en la ruptura con el gobierno de Felipe Calderón y el traslado del gigantesco holding a Brasil, el segundo país donde tiene el mayor número de suscriptores de telefonía fija y móvil (42 millones), después de México (59.5 millones)….