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Recarga virtual Vs. Reventa de minutos

por adecintel el 19/07/2009 18:57, en ARTICULOS Y ESTUDIOS

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La..recarga virtual de celulares le gana mercado a la reventa de minutos

En Colombia, cada vez es mas frecuente que los poseedores de teléfonos prepago acudan a recargar sus moviles a los centros de servicio y boutiques, los cajeros automáticos, algunos supermercados, locales de pago de servicios, comercios de juegos, lotería y azar, droguerías, misceláneas y  quioscos, y las  tradicionales cabinas y cafés internet.

Las empresas, Comcel, Movistar y Tigo siguen sumando modelos de negocios y promociones para apalancar el fenómeno que, a diferencia de las tarjetas prepagadas, no les demanda elevados costos de logística y distribución, ante la facilidad tecnológica que conlleva, el modelo prepago que implica y la red de colocadores existente.

La recarga virtual desplazó en poco tiempo buena parte del mercado de las tarjetas prepago y a renglón seguido el consumo de minutos en cabina o de venta ambulante.  En los últimos seis meses, según estudios de ADECINTEL,  las recargas virtuales alcanzaron el 70% frente a las tarjetas tradicionales y le han restado al comercio de reventa de minutos mas del 30% de su colocación final.

El fenómeno, hace parte de una estrategia planificada de maximización de utilidades  orquestada por el oligopolio económico de telefonía móvil existente en Colombia, que se vive en carne propia  por los comercios vinculados y propicia un reacomodo del sector con implicaciones de todo orden.

Para el cliente, es más cómodo y presuntamente económico utilizar este medio;  En los Operadores Móviles el negocio redunda en unos ingresos descomunales ante la participación de una red habida de ser parte el negocio a través de sus propios recursos; y para los propietarios de establecimiento que viven de la reventa de minutos, su muerte final.  

La recarga virtual es asequible y apetecible por sus escalas de  valores, alcanza una mayor capilaridad,  ofrece  por algunos medios disposición permanente para los clientes y esta sujeta a la expectativa de promociones y ganchos que inducen al consumismo.

El funcionamiento aunque simple,  implica para el vendedor final la posibilidad de incurrir en pérdidas por errores de  digitación, altos tiempos de espera de respuesta, destinación de tiempo para confrontación de  transacciones realizadas, costos de logística, servicios e infraestructura, y destinación de capitales, costos financieros y de oportunidad de su propio dinero, frente a  precarios márgenes de utilidad.  Dos situaciones adicionales afectan su ínfima utilidad. La primera, altas probabilidades de robo, fraude y desfalco a que se expone el colocador final ante el cliente y la segunda por la mínima o nula respuesta de los Operadores Móviles frente a reclamos por cargas inconclusas, fallas de las plataformas tecnológicas, sustracciones al interior de las cuentas matrices, riesgos de los sistemas operativos y quiebras de los intermediarios dueños de las plataformas o sub distribuidores.  

Para las empresas móviles y sus redes de distribución, la carga electrónica se convirtió en la forma mas directa de fidelizar sus clientes prepago, difundir publicidad, divulgar sus promociones, posicionar su marca,  aumentar los consumos innecesarios, maximizar sus utilidades y particularmente  llegar a los clientes sin colocar capital, o invertir en costos de logística, costos de mensajería y de  impresión. "El vendedor de barrio o sub distribuidor mayorista prepaga por recargar; dispone de sus medios electrónicos para efectivizar la venta; asume los costos de la infraestructura, servicios y de mano de obra; e incurre en los problemas inherentes ya reseñados frente a la venta y reclamos de los clientes". 

Con respecto al antiguo sistema de recargas por tarjetas cuyas denominaciones eran relativamente mas representativas y con costos mínimos para el comercializador minorista,  los operadores y sus redes distribuidoras, se ahorran cuantiosos gastos en diseño, impresión, transporte y almacenamiento.   Igualmente disminuyen  costos en distribución, publicidad, posicionamiento, difusión y de disposición del producto hacia los colocadores finales.   Aun así  el comercializador  mayorista  pasa de recibir un margen del 3.0% al 1.5%, y el comercializador minorista del 7% al 4.5% en menos de seis meses, trabajando eso si con sus propios recursos y mayores niveles de riesgo e incertidumbre.  El cliente se ahorra lo engorroso de la carga manual, la selectividad de la existencia del producto, su mayor disposición espacial, la aplicación en las promociones y la obtención de información para toma de decisiones mas racionales.   

Muerte o convivencia entre comercializadores de minutos y medios virtuales de recargas.

El impacto económico del aumento de los consumos en telefonía prepago a través de medios virtuales frente a la comercialización tradicional de servicio de telefonía móvil, para el caso particular de los propietarios de cabinas, cafés internet y negocios afines conlleva a aseverar que la relación inversamente proporcional entre estos bienes sustitutos constituye una seria amenaza a la ya tambaleante industria comercial de la reventa de minutos; ya que como todo cambio tecnológico implica una optimización de los procesos, una reducción o  desplazamiento de la mano de obra vinculada, el reajuste de los márgenes de utilidad  y la imposición de nuevas reglas de juego.

En la actividad de comercialización de servicios de telefonía móvil opera el principio de posición dominante de régimen económico de oligopolio concentrado, con una fuerte marca de imposición de condiciones, precios y desequilibrio entre actores.  Los márgenes de negociación mínimos implican que se toma o se deja la opción de distribución o no del producto, siendo la sustituibilidad del proveedor  inmediata ante los adelantos tecnológicos de recargas y la disponibilidad de otros jugadores habidos de participar ante lo elemental de la actividad.

La reasignación de consumos de tiempo al aire opera por efectos de la moda, factores promocionales, acciones publicitarios y no necesariamente ante la disponibilidad, la  cantidad y los precios. El disponer de mayores unidades de celulares  al público o bajar precios por parte de los comercializadores de minutos, no necesariamente reversa la tendencia del servicio prepago personalizado, así el costo final de los minutos en reventa sean mas económicos para el cliente.

Los márgenes de utilidad y franja de precios decisores escapan a la lógica de un mercado ideal y se trasladan a un mercado relevante imperfecto con un operador dominante mayoritariamente al que se le consume y un segundo operador ejercitando su posición de monopolio en la infraestructura de la plataforma de distribución de recargas virtuales.

La situación de ventas y precios a la baja, que es un querer y una realidad del mercado,  no se compensa con el aumento de los volúmenes de las operaciones de recargas virtuales. Un aumente de $ 100.000  de venta de recargas, produce una utilidad de $ 4.500, y una disminución de 150 minutos en reventa equivale a dejar de percibir $ 12.750 de utilidad a los colocadores finales.

La desindustrialización prematura del país y la situación del mercado laboral con un 14.9% de desempleo a marzo de 2009,  esta llevando a niveles de subsistencia y subvención a las microempresas dedicadas a tercerización o de servicios. Comercializar $ 500.000 por día en recargas genera una utilidad de $ 22.500, mientras que sus costos de  mano de obra implican gastos por .000 y gastos operativos de $ 16.000.  En el caso mas corriente con ventas de recargas por 0.000, la utilidad de de $ 4.500 no alcanza a representar el 30% del valor de un canon de arrendamiento promedio.

Con relación a los precios a los clientes se tiene lo siguiente:

·         En la reventa  el precio público se ubica entre 0 y $ 250  el minuto.

El precio del minuto recargado en la franja de recargas mínimas es:

·         En el caso de Comcel  es de $ 242 entre Comcel, $ 348 a fijos y $ 604 para otros operadores,

·         En el caso de Tigo tienen una tarifa plena de $ 300 el minuto a todo operador y fijos,

·         En los elegidos de movistar de hasta 9 números de todo operador  es de $ 269 el minuto.  

·         Los tiempos de consumo de las recargas  varían entre las 24 y las 72 horas y no aplican mayores promociones y si restricciones.

El precio del minuto recargado en la franja de $ 10.000 es:

·         En el caso de Comcel  es de $ 242 entre Comcel, $ 348 a fijos y $ 604 para otros operadores, y recibe $ 3.000 en dinero y hasta 25 minutos a solo Comcel

·         En el caso de Tigo tienen una tarifa plena de $ 300 el minuto a todo operador y fijos e incluye 40 minutos adicionales a solo Tigo.

·         En los elegidos de movistar de hasta 9 números de todo operador  es de $ 269 el minuto, y según la promoción duplica o triplica el valor de la carga, con valores por fuera de elegidos de $ 420 a movistar y fijos, $ 1136 a otros operadores (Información no corroborada por movistar).  

·         Los tiempos de consumo de las recargas varían entre 15 y 30 días y aplican restricciones de consumos de los valores de las recargas originales en hasta 7 días para tener derecho a las promociones.

Un último factor perturbador radica en la existencia de algunos capitales de  dudosa procedencia, capitales ociosos, o distribuidores mayoristas inescrupulosos que en forma artificial se prestan para surtir en forma ininterrumpida el suministro de recargas virtuales generando una sobreoferta en ciertas zonas y finalmente la sobresaturación del mercado, en desmedro de la reventa de minutos celular, como opción alterna a la no  disponibilidad del producto. Lo ideal es que las fuerzas del mercado marcadas por la oferta y demanda y el musculo financiero honesto de los participantes fijen los niveles de presencia del producto.

Frente a este panorama y el evidente deterioro de los ingresos por otras fuentes de las microempresas de servicios de información y comunicaciones, se hace mas imperativo el expedir UN REGIMEN EFICIENTE DE COMERCIALIZACION DE REDES Y SERVICIOS DE TELECOMUNICACIONES , máxime si la vigente Ley de Tic, incluyó como función específica de la CRC el … “Señalar las condiciones de oferta mayorista y la provisión de elementos de red desagregados, teniendo en cuenta los lineamientos de política del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, garantizando la remuneración de los costos eficientes de la infraestructura y los incentivos adecuados a la inversión”.