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El trasfondo de la ofensiva contra el robo de celulares

por adecintel el 17/04/2011 22:17, en ARTICULOS Y ESTUDIOS

Causa extrañeza que las medidas contra el hurto y la manipulación de dispositivos móviles de comunicación en Colombia, se reactiven cuando se presenta una coyuntura muy peculiar en la industria de la telefonía móvil nacional: UNA DE DESACELERACION Y OTRA DE ENSANCHE.

Lo Primero, por cuanto  cuando la industria celular presenta unos síntomas de estancamiento y desaceleración producto de la saturación del mercado, el mayor nivel de reuso y aumento de la vida útil de los aparatos de chip.

Así mismo,  como otra característica del mercado a nivel mundial,  por la dinamización del mercado del reciclaje, la entrada masiva de dispositivos genéricos, la reducción de los procesos de reposición  y la disminución en las ventas proyectadas de los llamados celulares inteligentes,

A estas conclusiones están llegando diferentes investigadores y firmas analistas de comunicación a nivel global, tales como Geoff  Blaber, analista de CCS Insight,  Strategy Analytics (SA) desde Helsinki y las consultoras Gartner  y Reuters desde París.

Algo similar al manejar cifras conservadoras para el 2011 sucede al  interior tanto de Windows Mobile, quien  lidera el mercado de celulares inteligentes en Colombia en asocio con los siete fabricantes de celulares que hoy ofrecen sus equipos con este sistema operativo, HTC, Palm, Motorola, Samsung, Sony Ericsson, LG y HP,  y su competencia directa, la empresa canadiense Research in Motion (RIM), que el año pasado solo vendió unos 35.000 dispositivos BlackBerry en el país.

El mismo sentir lo recoge la Agenda Regulatoria 2011 de la CRC, donde se consigna que "el grueso de los ingresos del sector TIC (75%) proviene de telecomunicaciones tradicionales (voz fija y móvil). El crecimientos de estos servicios se ha desacelerado fuertemente y en virtud del potencial de desarrollo que encierran los servicios de datos y acceso a internet (tradicionalmente denominados servicios de valor agregado), se vislumbra que  el futuro crecimiento de TIC dependerá en gran medida de la expansión de los segmentos no tradicionales de TIC como jalonadores del desarrollo".

En lo segundo, dado  que el Ministerio de Tecnologías se prepara para ampliar la cobertura y masificar el internet móvil, en servicios de tercera (3G) y cuarta (4G) generación, como parte de las acciones del Plan Vive Digital, con la asignación bajo lo modalidad de subasta de 30 MHz de espectro radioeléctrico  en la banda de 1900, sobre el supuesto que “los colombianos de las regiones mas apartadas del país estén conectados a la sociedad de la información”.

Allí, son ocho  las empresas colombianas que han manifestado su interés en participar en este proceso: Avantel S.A., Comunicación Celular S.A. Comcel S.A., Directv Colombia Ltda., Dominio Colombia S.A. Esp., Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá S.A. Esp., Logística Postal y de Carga Andina S.A.S., Telefónica Móviles Colombia S.A. y Colombia Móvil S.A. Esp .

Por lo anterior, UNA DE DESACELERACION Y OTRA DE ENSANCHE,  se hace necesario remover algunas barreras, depurar el mercado, seleccionar competidores, incentivar la demanda, controlar el paralelismo y crear condiciones atractivas para la inversión, independientemente de la necesidad real del servicio de telefonía y conectividad móvil en Colombia.

Las medidas concertadas entre el Alto Consejero para la Seguridad Ciudadana, Francisco José Lloreda; el Ministro de Defensa, Rodrigo Rivera; el Ministro TIC, Diego Molano Vega; el Director General de la Policía Nacional y representantes de Asocel,  operadores y fabricantes de celulares, con el fin de prevenir el robo y la comercialización de estos dispositivos en el país y países vecinos, es sin lugar a dudas un hecho necesario, al ser el hurto menor una de las modalidades criminales de mayor impacto y reincidencia en el país.

Más no es algo nuevo o vital para los ciudadanos, y si necesario en el inmediato escenario de reanimación del mercado, causa que los compromete a todos desde el punto de vista económico.

Entre el 2005 y el 2007, años considerado como el boom de la industria con crecimientos del 55% a nivel mundial,  los celulares pasaron a ser un producto de consumo masivo y de alta demanda en el mercado negro.

Frente al flagelo del cambiazo o hurto ante las propias empresas de celular, el “cosquilleo”, el “raponazo” y el atraco a mano armada, el gobierno colombiano  para la época incluyó dentro de la llamada Ley de pequeñas causas, que el “Robo o fraude de celulares se castigará con penas de seis meses de cárcel”.  

Para ese entonces, la telefonía móvil celular cerraba el 2007 con 32,2 millones de usuarios y  los estudios previos realizados por la Asociación de la Industria Celular de Colombia (Asocel), estimaban en  620.000 (2003) y 1.500.000 (2006)  los teléfonos celulares que eran robados en el país.

El viceministro de Justicia del  momento, Guillermo Reyes, admitió que las cárceles del país no estaban preparadas para afrontar la situación, pero que "es preferible tener las cárceles hacinadas que los delincuentes en las calles".

Aun así el flagelo no se redujo y múltiples fueron las victimas por bandas del crimen organizado que se ensañaron con ciudadanos del común y los establecimientos de cabinas telefónicas, cafés internet y revendedores de minutos ambulantes, que manejaban precarios sistemas de seguridad.

El  panorama, hoy similar,  indica en cifras, más de 3.000.000 de  dispositivos hurtados en el 2010, frente a una mínima denuncia por parte de los propietarios y ambivalencia en las declaraciones de los operadores con carencia de cifras oficiales.

Las autoridades hablan de solo 900 denuncias formales en Bogotá en el trascurso del 2011, donde se concentra el 40% de los robos estimados por Asocel.

En el último año sólo hay 15 mil celulares robados en las bases de datos de los operadores”, a  señalado  el Ministro Molano. ”En Colombia, del total de robos que se cometen, el 53 por ciento corresponde a celulares", anota el Consejero  Lloreda.

Las políticas gubernamentales tienen mucho que ver con la anarquía reinante en el uso y abuso del servicio de conexión móvil, y ésta está directamente  relación con la modalidad de robo, el tipo de celular que se hurta e inclusive las denuncias, mínimas frente a lo cotidiano del hecho, en atención a dos razones fundamentales,

La primera fue la masiva estrategia con la anuencia de las autoridades de control y regulación de comunicaciones, por parte de los operadores para la  colocación de millones de chip prepago, bajo cuatro modalidades de activación:

* Directamente en los centros de atención al cliente con procesos de validación y activación personalizada, con equipo traído por el usuario;

* Forma guiada, a través de callcenter con actualización y verificación en bases de datos;

* Forma rápida con actualización de datos bajo la responsabilidad del adquiriente y sin medios de verificación; y

* Mediante simc preactivadas para su inmediato uso, sin requerimientos de actualización de datos, sin verificación de adquiriente y sin registros en bases de datos básicas.

La segunda fue la apertura total a través de importaciones legales,  el contrabando y las mismas zonas francas, para la entrada de dispositivos tecnológicos  de comunicaciones que inundaron los denominados San Andresito, grandes plataformas y comercios en general.  

Con el insumo, el chip, el medio de recargas virtuales mínimas desde $ 1000 y los celulares de marca y genérico de venta libre y con posibilidades de uso en las bandas de los operadores del país, explosionó el uso y consumo de tiempo al aire, cumpliendo dos cometidos.  Apuntalar el presupuesto de ascender en los indicadores de progreso tecnológico a nivel mundial, fin perseguido por el Estado y masificar la  incorporación de clientes con capacidad de pago a muy bajo costo, fin perseguido por las empresas operadoras.

El hecho hoy es que tenemos una cobertura muy cercana al 100% en telefonía móvil celular, 44’477.653 abonados, 97,74 personas por cada 100 habitantes según datos del Mintic, mayoritariamente en planes prepago.

Lo anterior contribuyó a escalar posiciones para ubicar  a Colombia en el puesto numero 58 del  ranking de desarrollo tecnológico de el Foro Económico Mundial, escalafón que calcula la competitividad tecnológica, evaluando 71 variables, y en la que mejor le va al país es justamente, en la competencia en los servicios de telefonía e Internet, en donde, de una escala de uno a seis, obtiene la mejor nota (seis), independientemente de la calidad en la distribución, modo de adquisición  y acceso al servicio.

Así mismo se  redujo sustancialmente los retornos de la inversión de los operadores y la generación de utilidades mayores a las esperadas.

Los dignatarios del gobierno nacional, advierten hoy:

Que las compañías de celulares en Colombia reportarán a sus operadores en otros países del continente el número de las líneas de teléfonos robadas para evitar que vuelvan a ser habilitadas”;

Que lo más importante "es denunciar, llamar al operador para alertar que robaron el celular";

Que es vitalque la gente sepa que cuando vaya a comprar un teléfono, usado o nuevo, que sea de un distribuidor autorizado",

Y, que para lograr la efectividad este tipo de medidas le van a dar "las herramientas a la Policía Nacional para que recoja los teléfonos que no estén autorizados".

Las medidas a tomar  van desde: 

 La no  “activación de  celulares usados hasta que no se verifiquen que no sean robados”;

Que “los celulares robados no se podrán activar”,

El hecho monopólico donde “Sólo se pondrán vender celulares en sitios autorizados por los operadores”;

 La gabela donde “Los operadores explorarán planes tarifarios para que los usuarios puedan reponer con tarifas cómodas los celulares robados”;

Las medidas donde las empresas de telefonía celular, en un término de 30 días implementarán un protocolo de verificación de aparatos celulares y tarjetas SIM, con el fin de evitar la activación de teléfonos robado”;

 Y la  autoritaria instrucción donde se indica  que no hay ningún distribuidor autorizado en Colombia para la venta de teléfonos celulares usados”.

Computadores para educar, es un programa de reuso tecnológico cuyo objetivo es brindar acceso a las tecnologías de información y comunicaciones a instituciones educativas públicas del país, mediante el reacondicionamiento, ensamble y mantenimiento de equipos de computo,  promoviendo el uso y aprovechamiento significativo de la infraestructura y los recursos escasos mediante procesos educativos y estrategias de apropiación, patrocinado por el Estado.

En los últimos diez años, la evolución de la tecnología ha dado un salto inesperado, el boom tecnológico de nueva generación se traduce en términos de comunicación  móvil. Sin embargo, la introducción de éste tipo de tecnología llega a un punto de convergencia, y es cuando la red de comunicaciones a nivel mundial se abre y sobrepasa las expectativas de sus creadores llegando al limite de la total conectividad virtual, requiriendo  nuevos aparatos que evolucionan de un día a otro, para así volverse obsoletos al cabo de unos cuantos meses. Ante las  innegables mejoras se evidencian desventajas, ya que la basura electrónica es el desecho que más ha aumentado en la basura  del mundo desarrollado.

La capacidad criolla de dar rienda suelta al REUSO Y ACOPIAR NUEVAS TECNOLOGIAS, acondicionar la oferta a la demanda, prolongar la vida útil de sus recursos, reutilizar los elementos disponibles, y sobrevivir dentro de los márgenes que la informalidad obliga, prolija ventajas que se traducen en el ahorro de energía,  reducción de los costos de manipulación, reducción en el volumen de los residuos sólidos, conservación del ambiente y disminución de la contaminación, se   alarga la vida útil de muchos elementos, se genera empleos y  remuneración económica y se protegen los recursos naturales renovables y no renovables, por igual se ahorra materia prima en la manufactura de productos tecnológicos nuevos con materiales reciclados.

 
LA ECUACION ESTA POR ARMAR: Necesidad, servicio, probidad y resultados.