Facebook Twitter Google +1     Admin

Desde CALI: El ‘cartel’ que impone su ley en unos minutos

por adecintel el 29/07/2010 00:11, en ARTICULOS Y ESTUDIOS

20100729051631-presentacion1.gif

 

Aunque nadie lo confirma, en las calles de la ciudad hay una ley del miedo que convierte, casi en pecado, poner las tarifas del minuto por debajo del promedio.

Tomado del Diario: EL PAIS DE CALI,  Domingo, Julio 25, 2010.

Por: Unidad de Crónicas y Reportajes El País.

I

La asesora de telefonía celular habla rápido. Está sentada frente al volante de su carro, que permanece encendido y con los vidrios polarizados arriba. Pide no ser grabada, porque lo que tiene que decir compromete su seguridad:

“Detrás de la reventa de minutos en el centro de Cali hay una mafia. Le dicen el cartel de los minutos. Muchos de mis clientes están amenazados por ellos. Los amenazaron porque estaban vendiendo el minuto más barato que el promedio. Entonces les mandaron hombres en moto que iban armados a establecer tarifas a la brava. Ya hay un muerto por ese motivo”.

La mujer sigue hablando sin apagar el motor del auto: “Se está volviendo un problema de orden público. Sospecho que en el negocio están metidos paramilitares. Esa mafia saca planes corporativos con documentos falsos, certificados de empresas que no existen. Compran lotes de celulares subsidiados por los operadores para después reprogramarlos y venderlos más caros. También venden las sims por aparte. Es un negocio redondo. Hay locales del centro donde cada noche cuentan millones de pesos”. A la asesora le suenan varios celulares. Dice que debe partir.

Lo del muerto es cierto. Se llamaba Luis Fernando Palomino Calderón. Fue asesinado el pasado 25 de marzo, tenía 42 años, había sido campeón mundial de lucha en el 82, llevaba poco tiempo comerciando celulares y lo sacaron del negocio con dos balazos que le rompieron el pómulo izquierdo y la arteria aorta. Los sicarios le dispararon en su propio negocio, en Vallegrande, a las dos de la tarde de un día jueves.

Uno de sus hermanos, que pidió la reserva de su nombre, dice que la familia no ha querido investigar el crimen por razones que prefiere no explicar. Pero cuenta un detalle que sirve para entender la complejidad de lo que se esconde detrás de la venta de minutos: Luis Fernando era dueño de decenas de planes corporativos a través de los cuales lograba acceder a tarifas muy bajas. Y así entregaba sim-cards con minutos muy baratos que, a su vez, representaban una considerable ganancia para los revendedores, a pesar de que ofertaran tarifas por debajo del promedio; pero aunque eso le molestara a muchos, ahí no habría estado su ‘pecado’.

Una de las leyes del negocio es que quien compra una sim-card debe pagarla por adelantado. En promedio, una tarjeta habilitada con 1.800 minutos puede conseguirse en 0.000. Palomino, contrariando la lógica del mercado negro, las entregaba fiadas. “Y ahí fue cuando se clavó el puñal”, dice alguien que lo conoció.

Mes a mes, los ‘jefes’ del cartel llaman a sus clientes para saber si van a seguir operando las sim-cards que les han entregado. En caso de que acepten, les mandan a recoger la plata. Hubo un momento, a comienzos de este año, en que decenas de vendedores de minutos del Distrito de Aguablanca empezaron a rechazar a sus antiguos patrones, argumentando que Palomino les estaba dando mejores precios y, además, les permitía pagar por mes vencido. Fue ahí, piensa su hermano, cuando llegó la orden de disparar en su contra.

Pero Palomino no es el único que ha tenido problemas. J.P., un jubilado que había montado un negocio de llamadas a las afueras de un centro comercial del sur, habla también de mafias y de amenazas. Según él, hace tres meses, apenas unos días después de haber colgado un cartel ofertando minutos a , recibió una llamada ordenándole que si seguía ofreciendo minutos por debajo de 0 se iba a morir. J.P. ahora vende cigarrillos. Y ya no tiene celular.

V.R., ex comerciante de ropa en el centro comercial El Diamante, dice que allí todos saben quién maneja el negocio de los minutos en la zona. El chico, un hombrecito de lentes oscuros y zapatillas espaciales, no se atreve a dar nombres pero habla de una fauna diversa y, según los recuados para mencionarla, igualmente temeraria: “Ardilla y Mojarra mandan. Balanta también. Son los dueños de casi todos los negocios. Nadie entra a vender sin su permiso”. Las especulaciones dicen que entre los tres manejan cerca de cinco mil líneas. Los cálculos, entonces, hablan de una fortuna de la que pocos se han percatado: si por cada línea les quedan .000 libres, entre los tres, cada mes, las ganancias suman 5 millones. Y eso sin contar la reventa de los equipos móviles.

II

Todas las voces concuerdan. En Cali, una gran tajada del negocio de la reventa de minutos está en poder de un cartel invisible que trabaja suplantando identidades con cédulas robadas o de gente que ya está muerta, para así sacar las líneas corporativas. Esa es la trampa.

El País indagó con la Policía, pero según su organismo de investigación no hay una sola denuncia al respecto. Fueron consultados los operadores celulares, pero dijeron que no se referían al tema. La Comisión de Regulación de Telecomunicaciones expresó que el asunto no era de su competencia. ¿Cómo es posible que este fenómeno en el que ya hay muertos, se suplantan identidades y se mueven fortunas incalculables, no sea controlado por nadie?

Una de las pocas fuentes oficiales que tiene conocimiento del tema fue hallada en la Oficina de Telemática del CTI. Allí, un investigador confirmó todo: “Es verdad. Detrás de esto hay una mafia. El corazón de sus operaciones es el centro. Pero no tenemos personas identificadas. Primero, porque ninguno de los pequeños distribuidores ilegales habla de los que están arriba. Y no hablan porque saben que es gente muy poderosa. Además, es claro que mientras no haya una afectación económica, nadie va a denunciar. Y si eso no pasa, el aparato judicial no se mueve”.

La reventa de minutos y de sims, dice el investigador, así como es utilizada para bien por millones de ciudadanos de a pie, también está favoreciendo a los delincuentes. Se sabe que con esas sims que se compran, se gastan y se botan, se organizan actividades de sicariato, secuestro, extorsión. Las sims que se consiguen en la calle como el pan y la leche ayudan a los delincuentes a convertirse en fantasmas.

La imposibilidad que las autoridades tienen para conjurar el problema no sólo radica allí, sino en la discusión oficial que se ha hecho del tema. Hace cuatro años el Ministerio de Comunicaciones ordenó suspender la persecución contra los revendedores por considerar que la actividad no era un delito.

En un debate del Senado, el Gobierno decidió que sólo se decomisarían aparatos cuando se comprobara que su uso era para cometer fechorías. En aquella época, congresistas y operadores acordaron crear una comisión para estudiar alternativas que permitieran formalizar la actividad. Para ese momento, se estimaba que en todo Colombia quinientas mil familias derivaban su sustento de la reventa y que el negocio movía cinco billones de pesos al año. Las cifras, en este momento, pueden ser el doble.

Otro investigador del CTI, de la Unidad de Delitos Informáticos, cuenta también que en Cali se roban cuentas bancarias vía electrónica para pagar planes de celular.
“Es una red. Le preguntan a un revendedor de minutos el monto de la factura que debe pagar. Si, por ejemplo, la factura es de 0.000, los delincuentes, mediante el fraude a la banca empresarial, pagan y le cobran un valor menor al revendedor, unos 0.000. Es decir que están pagando con plata hurtada. Según las investigaciones, muchas de las cuentas que han sido canceladas de esta forma aparecen registradas con nombres de gente inexistente, muertos, o empresas ficticias. Este año van 80 casos”.

III

Mientras que para acceder a un plan corporativo de un operador se necesita constancia de cámara de comercio de una empresa legalmente constituida, la cédula de su representante y la declaración de renta, en las calles de Cali un corporativo se consigue con la misma facilidad con la que se compra un paquete de cigarrillos. En el centro, por ejemplo, se consiguen de 1.800 minutos, por 0.000 y .000 de deposito, como respaldo en caso de que la sim se pierda o el cliente no vuelva.

- ¿Y qué papeles hay que dejar?

- Nada. Sólo el nombre y la plata.

- ¿Y si llaman los operadores?

- Tranquilo, eso no pasa nada-afirman los vendedores en todas partes.

Pocos saben que Internet también se ha convertido en otra vía común para conseguir minutos del mercado negro. En Google, cuando se escribe la frase ‘alquiler de simcard en Cali’, aparecen 7.690 resultados. Si se cambia la palabra Cali por Colombia, el buscador arroja 21.000 resultados.

Pero el delito más común en este mundo oculto es la suplantación de identidad. Una asesora que trabajó en el negocio habla de cédulas compradas en notarías. Con las cédulas, el delincuente se acerca a un funcionario que venda planes postpago y que esté vinculado a una de las empresas de telefonía celular; ese funcionario, que debe tener acceso a Datacrédito, verifica que la cédula no esté registrada en la central de riesgos y define cuántas líneas se le pueden otorgar y de cuántos minutos.

“Después lo que hacen con esa cédula es sacar el plan. En los papeles de la empresa de telefonía ponen una firma parecida a la del documento y la huella de quien compra el plan, pero con el nombre de la cédula. Y los que hacen eso tienen bancos de fotos. Buscan una parecida y la utilizan para sacar la línea corporativa. Es una forma de fraude que se ve mucho”.

Con esa modalidad, muchos colombianos a quienes les han suplantado su identidad, han terminado registrados en Datacrédito. Los operadores de servicio celular se niegan a dar la cifra.

¿Pero finalmente quiénes son los que manejan el negocio ilícito? Nadie lo revela con claridad. El dueño de un local del centro sólo atina a lanzar una precaución: “Sí, detrás de la reventa de minutos hay una mafia. Pero son como los billetes de 500 euros: todos saben que existen, pero muy lejos. Yo les puedo decir que conozco a algunos, pero por su bien no le doy los nombres. Manejan un chorro de dinero a diario que si es cortado, es peligroso. Tengan cuidado”.