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C.SLIM SEGUNDA PARTE: PARADIGMA DE LA DESIGUALDAD SOCIAL

por adecintel el 15/04/2010 14:44, en COMCEL Posición

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SEGUNDA (2) PARTE DE SEIS (6) ENTREGAS

PARADIGMA DE LA DESIGUALDAD SOCIAL

La explicación más difundida relacionada con que el mexicano Carlos Slim, ocupe hoy el primer lugar en la lista de Forbes, esta referida al aumento del valor accionario de sus más de 200 empresas, en particular de América Móvil y del banco Inbursa.

Una segunda explicación, se sustenta en el desprendimiento de una parte significativa de las fortunas de quienes antes habían estado por encima de él: los norteamericanos Bill Gates y Warren Buffett, quienes decidieron devolver a la sociedad una parte de lo que esa sociedad les dio en utilidades, a través de donaciones y desarrollo de obras filantrópicas.

Contando las transferencias de recursos a estas organizaciones y fundaciones en favor de estos personajes, Slim acumularía la tercera riqueza más representativa del mundo.

Independientemente de su ubicación en la lista de los hombres más ricos del mundo, es inobjetable el crecimiento sostenido en el último año, con una acumulación representativa de activos y liquidez arrojadas en particular por las empresas dedicadas a la telefonía y conexión a la Internet, que pasan por una fase de plena madurez. Esta tercera explicación, relacionada con la asociación de múltiples factores, se centra en la recuperación económica después de un año de inversión, y coincide con la iniciación de una fase de la vida de Slim, donde estaría recogiendo gran parte de su trasegar en la actividad económica mundial y los frutos de la metodología sobre la cual se basa su modelo de acumulación de riqueza.

Entender este reconocimiento mundial y lo exitoso de sus métodos para estudiar, atender, actuar, guerrear y vivir la actividad económica, implica analizar lo que ha sido su relación con los negocios denominados de “oportunidad” y el desprendimiento a tiempo de los “no viables”.

Slim, entre 1960 y 1990, logró identificar el tipo de negocio viable y rentable, es decir aquel producto, bien o servicio que se pudiera vender en suficiente volumen para cubrir todos los costos y generar el beneficio deseado.

Igualmente, como Ingeniero, se anticipó a las nuevas oportunidades de negocio, identificando mercados, nuevas necesidades, nuevos hábitos, en asocio con un sentido extraño de austeridad total y frialdad ante los impactos sociales. En una copia de sus “principios” incluía un punto donde se leía “Sé austero en tiempos prósperos, en tiempos de vacas gordas, eso acelerará el desarrollo corporativo y evitará los cambios drásticos en tiempos de crisis.”

La forma apropiada de acceder a los negocios y la fijación de precios al usuario final la resume su hijo menor Patrick, al recordar la drástica devaluación de los precios de productos mexicanos de dulces y cigarrillos de sus fábricas frente a los productos europeos. “Fue hace mucho tiempo, pero recuerdo muy bien cómo nos enseñaba desde chicos estas cosas”.

A finales de los años 60, Slim en ejercicio de la actividad inmobiliaria adquiere en la zona sur de Ciudad de México numerosos terrenos con extensión superior a los 2 millones de metros cuadrados, propicios para construcción de tipo obrero. La Región Centro que incluye al Distrito Federal, entre 1960 y 1990 pasa de 10.825.170 a 27.073.000 habitantes, y particularmente la franja sur y suroriente se urbaniza con procesos dispersos con tendencia expansiva, desordenada y desigual. Coinciden estos procesos de urbanización de carácter desarrollista, con la masiva migración del campo a la ciudad originando mayor necesidad frente a la oferta de vivienda existente.

En estos años Ciudad de México sufriría los embates de las contradicciones de las políticas de los gobiernos de turno y viviría la tendencia de la distribución desigual de la fuerza de trabajo, capital y territorios. La burguesía evolucionada entraba en un nuevo escenario que cubría más las necesidades del mercado que la respuesta Estatal del momento. Las cifras de crecimiento de la periferia de Ciudad de México manifestaban ya un rompimiento de los límites que se polarizaba con la realidad numérica, expresada en procesos clandestinos de conurbación. Asimismo, se vivía una dualidad de mercados con un marcado proceso de sustitución de importaciones, crecimiento hacia dentro, desarrollismo económico, aunado a una creciente corrupción institucional y flexibilidad aduanera.

El acelerado proceso de ocupación irregular de pobladores de escasos recursos y la demanda de bienes, consumos alimenticios y servicios de necesidad básica, mas el crecimiento urbanístico formal facilitaron el montaje de otras empresas conexas y complementarias a la actividad inmobiliaria desarrolladas por Slim, en particular las relacionadas con el ramo de las obras civiles y suministro de servicios, tanto destinadas a la contratación con el estado como oferta de orden privada. Paulatinamente se adquieren la Mina el Volcán, SSG Inmobiliaria, S.A. en 1969, e inician operaciones tres nuevas empresas: Bienes Raíces Mexicanos, S.A., Nacional de Arrendamientos, e Invest Mentor Mexicana. En 1972 inicia operaciones la empresa Pedregales del Sur, S.A.

En 1966 y años siguientes, al casarse con Soumaya Domit Gemayel, heredera de las zapaterias Domit fundadas por su padre, crea empresas como Promotora del Hogar, GM Maquinaria y adquiere el 60% de la impresora de etiquetas y calendarios S.A., Galas de México, destinadas a la comercialización de bienes de consumo masivo prioritario urbano.

Slim, entre otros en 1975 promueve “la Ley del Mercado de Valores” que posteriormente permitiría la creación de casas de cambio. Inbursa agencia de intermediación bursátil además de estamento bancario selecto, seria clave en la crisis que empieza en 1982 cuando el gobierno acogió las casas de bolsa y las institucionalizó como intermediarias financieras de rango institucional.

Durante los años ochenta y en medio de una crisis que paralizó a México y con fugas de capitales históricas, el señor Slim y su grupo eran los únicos que realizaban inversiones fuertes y riesgosas en el país, adquiriendo varias empresas a precios de promoción, al contar con una alta liquidez, activos de alta valorización, un creciente mercado hacia el extranjero, una benéfica o nula regulación estatal y la cercanía con figuras de los gobernantes de turno.

Entre estas empresas sobresale la mayor cadena de cafeterías de México Sanborns y Cigatam (Philip Morris México) fabricante de los cigarrillos Marlboro, de gran importancia, dado el flujo de efectivo que tenían. La suficiente liquidez facilitó aprovechar las oportunidades que se estaban dando, ampliando así la compra de importantes compañías de productos y bienes de consumo masivo tales como Aluminios Reynolds, Bimex S.A., Dennys, Fábricas de Papel Loreto y Peña Pobre; Pamosa, 50% de Hershey’s y Artes Gráficas Unidas, General Tire, Bimex, S.A., Hulera El Centenario Firestone, 40% de British American Tobacco, y 33% de Anderson Clayton; la Empresas Nacobre, Minera Frisco, Química Fluor, y una participación en Euzkadi. Asimismo compra Seguros de México, hoy Seguros Inbursa y crea el Grupo Financiero Inbursa conformado por Seguros de México, Fianzas La Guardiana y Casa de Bolsa Inbursa, más la cadena de Hoteles Calinda.

Slim adquirió decenas de grandes firmas a precio de ganga, decisión que fue recompensada cuando la economía comenzó a recuperarse en los años siguientes. "Los países no quiebran", dijo Slim a sus amigos en esos años.

Bajo el lema de "comprar barato y vender caro" Carlos Slim transfirió muchas de estas empresas al capital extranjero o democratizo su capital accionario, promoviendo una regulación privada o estatal que le facilitara mantener el control accionario de los grupos. Instrumentos de inversión sofisticados como los bonos de indemnización bancaria, las sociedades de capital de riesgo y el financiamiento corporativo crearon una red empresarial, que incluía manejo de información cifrada y movimientos de flujos financieros que bajo el amparo del Gobierno facilitaron su expansión.

El tránsito tecnológico, de reconversión de industrias pesadas a procesos más livianos, y el creciente mercado inmobiliario de parques industriales o de zonas francas, le permitió que el suelo industrial subutilizado terminara reclasificado para proyectos urbanísticos de lujo.

Slim fue uno de los jóvenes financieros que sacó provecho de la violenta devaluación de 1982, cuya inflación llego al 98.85% y una devaluación del peso mexicano frente al dólar del 56.1%. Entre la caída del precio del petróleo, la fuga de capitales, la nacionalización de la banca, y la llamada crisis de la deuda externa o el fin del milagro mexicano, el emporio Slim inicio su fase de ensanche.

La interrupción de los flujos externos de capital luego de que México anunciara su moratoria unilateral en el pago de los servicios de la deuda en agosto de 1982, fue acompañada de una elevación en las tasas de interés en los mercados internacionales y de un deterioro en los términos de intercambio del mercado mundial.

La crisis económica, con fugas de capitales, devaluación, inflación, y deudas atizadas por la caída en los precios del petróleo llevó a que México cayera en picada y literalmente se paralizara. A marzo a junio de 1982 el IPC de la Bolsa Mexicana de Valores tuvo una caída del 52%. Esa bajonazo se debió a que grandes inversionistas extranjeros al perder la confianza en el país, vendieron millones de acciones, facilitando la pesca en río revuelto para que, Carlos Slim las adquiriera a precio de ganga e inclusive al 5% de su valor en libros. Las acciones de las empresas públicas eran vendidas igualmente a precios increíblemente bajos.

Su jugada a nivel financiero más significativa ocurre con la apoteósica caída de la Bolsa de Nueva York, el 19 de octubre de 1987. Durante los meses previos la captación masiva de recursos de mas de 400.000 pequeños inversionistas atraídos al juego bursátil por los llamativos retornos de la Bolsa Mexicana de Valores, los mayores a escala mundial en ese momento, asumieron el desplome de la bolsa mexica el primer lunes negro de octubre de 1987, cuyas pérdidas volatilizaron 35 billones de dólares en pocas semanas. La inflación de ese año alcanzó el 159.17% y la devaluación el 37.53%, de los cuales se blindaron la empresas de Slim.

Pese a la hecatombe mexicana, las casas de bolsa siempre estuvieron ganando a los niveles de locura de más del 70% mensual al vender al precio más alto sus acciones a pequeños inversionistas que sólo llegaron para perder. Posteriormente frente a la rápida estampida de los pequeños inversionistas, los corredores de bolsa "adquirieron acciones a precios de remate y aumentaron su participación en la propiedad de las empresas" apoyados por la súbita devaluación del peso a finales de 1987 que de facto incrementó el valor de todos los activos cotizados en Bolsa. Los beneficiados de aquella extraordinaria pirámide fueron 29 casas de bolsa a cuya cabeza se encontraban Seguros de México, Fianzas La Guardiana y Casa de Bolsa Inbursa.

El perfil empresarial de Carlos Slim hacia 1988, con un riqueza cercana a los 1000 millones de pesos, lo ubicaba entre las 200 fortunas más grandes del mundo, según la revista francesa l’Expansion y lo emparentaba con la figura de John D. Rockefeller, quien también prosperó en un entorno de pocas regulaciones.

El ciudadano mexicano común al finalizar la década de los noventas contribuía con los negocios de Slim cada vez que visitaba un cajero automático, conducía un auto, entraba a una cafetería, compraba un seguro, usaba el teléfono o accedía a la Internet, siendo ya la distancia material entre el mexicano medio y el mexicano más rico, tan grande que resultaba inapropiado para la operación del sistema político.

Desde la época colonial, la sociedad mexicana ha sido muy desigual, pero quizá en los últimos años lo sea aún más. La suma en que Forbes calculó la riqueza del ingeniero Slim equivale al 6.17% del PIB mexicano, (866.300 millones de dólares en 2009).

En tal sentido la fortuna de Slim por sí misma puede que no sea la causa del problema, sino la naturaleza del entorno social de donde surgió; un entorno donde la mayor acumulación de riqueza personal del mundo, coexiste en medio de una enorme masa de pobres representada en casi la mitad de los más de 105 millones de mexicanos y con un proceso acumulativa en un ambiente crisis del Estado en su conjunto.

Mientras las cifras indican al aumento incesante de la riqueza de Slim a ritmos superiores de más de 1.500 millones de dólares mensualmente, la economía mexicana decrece a ritmos cercanos al 6.8%.

La anterior demuestra justamente que en los períodos de depresión económica mexicanos de la década de los noventas, cuando el grueso de la sociedad la pasaba muy mal, quienes tenían el capital para monopolizar la producción y controlar sus precios y acceder a información privilegiada, prosperan en forma escandalosa.

Por otra parte, hay que reconocer que, a diferencia de muchos casos de acumulación extraordinaria de capital a nivel mundial, la del señor Slim ha demostrado ser producto de acciones dentro de la legalidad institucional, por su capacidad para seguir puntualmente las reglas vigentes y encontrar como hacerlas rendir al máximo a su favor.

Avance de la TERCERA ENTREGA:

...El momento histórico, salto cualitativo e internacionalización del modelo de acumulación de riqueza de Carlos Slim, sucede cuando el gobierno del presidente mexicano Carlos Salinas decidió, como parte de su sexenio iniciar una serie de importantes cambios económicos, entre ellos la firma del Tratado de Libre Comercio con América del Norte, la modernización industrial, la apertura comercial, el salto tecnológico, la privatización masiva de empresas estatales incluida la banca, la implementación del Programa Nacional de Solidaridad de combate a la pobreza, y el restablecimiento de las relaciones Iglesia-Estado y diplomáticas con el Vaticano.

El plan de desarrollo incluyó la privatización de Teléfonos de México en diciembre de 1990. Slim y sus socios extranjeros hicieron una oferta pública, Salinas la aceptó y Telmex pasó de monopolio estatal a privado, pues su marco legal le permitió fijar por un tiempo las tarifas sin tener que enfrentar competencia...